Archivos de la categoría ‘Personales’

Conferencias y ponencias XXVII ENPF

Publicado: 25 septiembre 2017 en Personales

Quedan aquí los enlaces a las conferencias y a las ponencias desarrolladas en el XXVII Encuentro Nacional de Profesores de Física, 18 al 20 de setiembre de 2017, Artigas, Uruguay.

La calidad de las imágenes puede no ser la mejor, pero el contenido vale la pena.

Conferencia Inaugural: “El sentido del tiempo” Carolina Pereira

““Los cursos de Física en el Bachillerato Internacional y algunas posibles
aplicaciones al Bachillerato Nacional”  Marcelo Berruti

“Nuevas experiencias utilizando smartphones: analizando la polarización de la luz
y la velocidad de los ascensores” Arturo Martí

“La formación del educador en Física. Una propuesta” (Parte 1/2)  Gustavo Klein

“La formación del educador en Física. Una propuesta” (Parte 2/2)  Gustavo Klein

“Reactores nucleares de potencia” (Parte 1/2) Javier Carro

“Reactores nucleares de potencia” (Parte 2/2) Javier Carro

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Taller APFU Artigas 2017

Publicado: 20 septiembre 2017 en Personales

Quedan aquí las fotos del taller en el que trabajamos junto con Marcelo Berruti en el Encuentro Nacional de Profesores de Física, del 18 al 20 de setiembre de 2017 en Artigas.

“Algunas innovaciones probadas para el aula de Física”

Un agradecimiento profundo a todos los participantes, que hicieron del taller una instancia preciosa. Y a Berruti, un hermano que me dio la profesión.

Miguel

Publicado: 19 septiembre 2017 en Personales

En 2013, el grupo de primer año de profesorado de Física realizó un proyecto en el curso de Espacio Interdisciplinario, a cargo de Miguel Jelen, que consistió en ensamblar un cargador de celulares que funcionara a pedal, usando una vieja bicicleta.

Ya de por sí sería un proyecto interesante, pero más aún porque fue realizado para dárselo a una familia del asentamiento Benedetti, de la ciudad de Maldonado.

Por pura casualidad me encontré con estas imágenes. Considero que deben ser compartidas para todos, como una suerte de homenaje a ese gran profesor y compañero que fue Miguel Jelen.

 

 

 


Quedan enlazados los videos donde los estudiantes de 5ºC de IHHC, 2017, solucionaron algunos de los problemas de MRU y alguno de MRUA que propusimos en el trabajo “Problemas de Física con videos de la web”

Son los primeros intentos de resolución, de las primeras actividades. Si bien hay algunos detalles a corregir, comenzaron a salir resultados interesantes. A cuenta de seguir explorando y mejorando…


Hay una práctica frecuente que es presentar las nuevas ideas pedagógicas en formato bi-polar, como contraposición a la enseñanza “tradicional”. Lo tradicional como anti-moderno, y lo moderno como lo correcto. La tradición como valor negativo.

Cuando se presentan algunas nuevas ideas pedagógicas, se parte de una descripción en la que se asocian todos los defectos del sistema de enseñanza a la forma “tradicional”. En un primer momento suele ser eficaz, presentar una nueva propuesta como “antípoda de lo malo”. Algunas nuevas corrientes de trabajo en el aula plantean la crítica a la enseñanza tradicional describiendo los siguientes aspectos. A saber:

  • Los alumnos están en silencio mientras el profesor habla
  • Sólo se les pide que en los exámenes repitan de memoria lo que el profesor dijo
  • No hay espacio para la creatividad
  • Los contenidos no están contextualizados, o son carentes de sentido
  • El abordaje de los contenidos es por compartimentos estancos, sin interdisciplina.

Y por tanto, a partir de este tipo de premisas, se concluye que: la división por asignaturas es inconveniente, o la evaluación escrita individual es inapropiada, o que no debe hacerse énfasis en los contenidos, sino en las aptitudes, procedimientos o competencias.

Urge decir que en este tipo de críticas a la enseñanza tradicional, se está describiendo una MALA CLASE. Cualquier profesor profesional sabe de la importancia del aprendizaje activo, de generar actividades con su contenido específico, que impliquen creatividad, visiones múltiples, conexión con otros campos del conocimiento. Las clases de los docentes profesionales NO SON como las describen aquellos que pretenden “revolucionar el aula” con ideas abducidas, a veces sin ninguna investigación sistemática que las respalde. Describir todo un sistema a partir de las malas prácticas es engañoso.

Los seres humanos somos nosotros y nuestro entorno, nuestra historia. Plantear que todo lo que “hacíamos antes” tiene consecuencias negativas, clamar por la necesidad de “borrón y cuenta nueva” no es propio de los grupos de personas que logran mejorar. Este clamor podría ser parte de un grito impulsivo, pero no una conducta pensada en frío. Cuando construimos evolucionando colectivamente, lo hacemos reconociendo errores, pero también rescatando lo que hacemos bien. Y dentro de ese adjetivo, “tradicional”, tan vapuleado, hay muchas buenas prácticas de enseñanza para usar como espejo, y desde donde construir.

Entonces, ¿cuáles son las bases para mejorar? Una, el rescate (y divulgación) de las buenas prácticas, que empíricamente han sido exitosas. Hay muchas más de las que se piensa, inclusive generadas acá, en Uruguay. El segundo aspecto, es leer sobre las investigaciones sobre la enseñanza. En Física, debemos leer, por ejemplo, lo proveniente de Physics Education Research, además de conocer el trabajo de los grupos de investigación nacionales y regionales. Investigaciones que tengan su contraste realizado en prácticas de aula, y no aquellas que, disfrazadas de artículo publicable, son sólo “propuestas” de cambio.


Comenzaron siendo voces aisladas las que indicaban que la cantidad de tareas escolares eran demasiadas. Luego, se buscaron argumentos sobre el desarrollo armónico del niño. Ahora, encontraron que en Finlandia, o Japón, las tareas domiciliarias de la escuela son muy pocas. Y con escasa proyección, y sin un mínimo análisis, no tuvieron mejor idea que trasladarla, sin más, a nuestras latitudes. Al punto, que, en Colombia se propuso prohibir por ley las tareas domiciliarias, (ver enlace)  y en Ecuador se acaba de aprobar una ley que las limita fuertemente. Augusto Espinosa (ver enlace) Ministro de Educación de la hermana República del Ecuador, indicó que, en la nota citada que “El exceso de tareas no necesariamente mejora la calidad de la educación”…. La ley determina que la cantidad de tareas debe respetar el tiempo libre de los estudiantes, “evitando el envío de tareas los fines de semana y feriados”.

Los argumentos, son esencialmente los mismos que oportunamente esgrimió el senador colombiano Espíndola cuando propuso la misma ley en su país. De acuerdo a la nota de El Espectador colombiano Se quiere que los niños hagan las tareas en las aulas de clase con sus profesores y sus compañeros (…) no es que no se hagan tareas sino que se hagan en el colegio”, explicó. Su iniciativa, según el legislador, permitiría a los estudiantes aprovechar la contra-jornada para estar inmersos en actividades lúdicas, de literatura y de deportes. “Queremos tener niños libres para el amor y la solidaridad con un nuevo liderazgo en una estructura de cambio en el sistema educativo”, aseguró”.

La ley ecuatoriana

El tiempo para los deberes se establece de acuerdo a cada nivel educativo. La prohibición de tareas domiciliarias rige para los niños de 5 años. En la primaria básica (6 a 8 años), el tiempo será de 30 a 40 minutos. Para niños de 9 a 12 años, de 40 a 60 minutos al día. Por su parte, cuando adolescentes, de 12 a 15 años el tiempo no puede superar los 60 a 80 minutos; y para bachillerato corresponderá un tiempo de 2 horas como máximo.

¿Quien define cuanto tiempo lleva una tarea?

Uno de los grandes problemas de esta norma (y de cualquier otra que pretenda legislar en el tema) es el siguiente: ¿Cuánto tiempo le lleva a un niño hacer una tarea? Todos sabemos que a los diferentes alumnos les lleva diferente tiempo hacerla. Entonces, ¿se define por el que le lleva más, por el que le lleva menos o por el promedio?  Sea cual sea el patrón elegido, se comete una injusticia con los otros. Es mejor definirla por lo que debe/puede hacer un alumno en cada nivel. Pero entonces, esa definición sería un resorte pedagógico del docente, y no una imposición de un legislador

¿La ley es pareja para todos?

Es decir, ¿vale lo mismo para un alumno que hace 4 horas de clase diarias que para uno de tiempo completo de 8 horas? Podría ser entendible que un alumno que asiste a un instituto a tiempo completo, se le brinde, dentro de ese tiempo en el instituto, un “taller de tareas a su ritmo” (los viejos “deberes vigilados”). Nada se dice al respecto, sólo los argumentos sobre el amor y la felicidad.

Igualmente, e hilando un poco más fino, hay una profundización de la mimetización de la jornada educativa con la jornada laboral del adulto. Según esta ley los fines de semana no se estudia, no se tiene ningún contacto con el conocimiento escolar, ni con el estudio. Está prohibido. Bajo esa concepción, en el “tiempo del estudiante” no se estudia nada. Leer, informarse, aprender, pasa a ser algo que es parte de una obligación en la institución a la que (obligadamente) tiene que ir el estudiante. Luego, el estudiante tiene su “vida”, su disfrute fuera de la institución. En conclusión: estudiar, leer, aprender, indagar, no es parte de la “vida”. En esta concepción , indagar por su cuenta, profundizar sobre un tema no es sinónimo de disfrute. ¿Ese mensaje queremos enviar a las futuras generaciones?

El salto de bachillerato a la universidad

Ya describí la inconveniencia de legislar en este aspecto. En los tiempos que maneja la ley aprobada en Ecuador, uno puede observar que para los primeros años de escolarización, el tiempo de tareas domiciliarias diarias es similar al promedio que, por ejemplo, en Uruguay, deben hacer los niños. El problema (la diferencia) más importante aparece en el bachillerato. Se plantea dos horas por día., Pero, un alumno que pasa de ese bachillerato a la universidad, tendría que cambiar radicalmente su forma de estudio, Dos horas por día (como máximo) no da tiempo a que el alumno aprenda a conocerse como aprendiz, a mejorar técnicas eficaces de estudio, a planificar a largo plazo, por ejemplo, organizar el estudio durante un mes o mes y medio para un examen.

Ya hoy, el salto del bachillerato a al universidad es un salto cuántico insalvable para muchos inclusive en en primer mundo (ver estudio en EEUU) Con estos tiempos propuestos, la diferencia será mayor aún.

El tiempo fuera del aula.

Otro punto que surge es ¿Qué nuevos rumbos puede “explorar por su cuenta” aquel niño que no tiene contención familiar adecuada? ¿Que deportes o actividad al aire libre va a hacer voluntariamente si no tiene quien se las ofrezca? Hoy vivimos en la situación que los alumnos que tienen un entorno familiar que promueva el aprendizaje, tienen muchas más ventajas sobre los que no lo tienen. Si la escuela, como instrumento del Estado, no interviene para tender a minimizar esas diferencias, si le quitamos, por ley, una de sus herramientas, en nombre de la “felicidad”, lo que hacemos es profundizar la segregación. Y la injusticia.

En Finlandia, o Japón, las características del entramado social son absolutamente diferentes a las de latinoamérica. En esos entornos, la medida (y su justificación) podrían tener asidero. En sociedades pobres y fragmentadas como las nuestras, la prohibición o limitación legal de las tareas domiciliarias es una decisión que genera más fractura social.

Periodistas y docentes

Publicado: 15 octubre 2015 en Personales

En una nota realizada a Roger Rodríguez en el programa Rompkbzas de Radio El Espectador, sobre el testimonio que dio en el juicio que se lleva a cabo en Italia por la desaparición en Uruguay en la época de la dictadura de un ciudadano ítalo-uruguayo, se puede escuchar, sobre el final de la conversación con Daniel Figares, sobre las características del periodismo de investigación, y de las dificultades coyunturales de realizar esa tarea de forma remunerada en Uruguay, y allí describe como vive su tarea. Cuenta que su fuente de ingresos es como periodista en el ámbito municipal, habiendo ingresado en en primer concurso de periodistas en prensa.

Sobre el final de la nota, a partir del minuto 29:30 , realiza una descripción que transcribo:

“Yo me acuerdo siempre de Federico Fasano (N de R: Director del diario donde trabajaba este periodista) que me preguntaba:  “Roger, ¿cuantas horas hacés por día?”, porque nunca me veía, (yo siempre andaba atrás de un lado atrás del otro)…y yo le decía: 24. Le digo “¿Es con pienso o sin pienso? Sin pienso vengo las 6 hs, me decís que palanca tengo que bajar, que refrito tengo que hacer, va a ser aburrido para vos y para mí. Ahora, si es con pienso, son 24 hs.” El gran tema de esto es que son 24 hs. Yo escribo las notas dormido. Me despierto con un párrafo en la cabeza, la resolución de un párrafo, la resolución de un concepto, la idea, la pregunta. Me doy cuenta donde estaba en mi archivo tal material que es el que necesito para conectarme con tal otra cosa, o me doy cuenta a quién tengo que preguntarle, a que fuente. Y eso lo haces dormido. Soy periodista al respirar.”

Cuando escuché la nota, en vivo, sentí que estaba relatando, paralelamente, la profesión docente. Cámbiese la palabra “periodista” por “docente”, y “nota”por “clase”, y tendrá el relato de un docente profesional con su trabajo. Supongo que a los periodistas les debe de molestar que les digan “el sueldo lo ganas por dos horas por día, de lunes a viernes en la radio, o en la tele”. La misma molestia es cuando se repite, desde el ciudadano de a pie hasta presidentes, que los docentes trabajamos 4 hs por dia.

La concepción que tiene la sociedad y las autoridades sobre la profesión docente, también difiere si es ¿con pienso o sin pienso?. Los resultados, serán acordes a esa concepción. Como las notas de un periodista.