El examen final

Publicado: 25 agosto 2015 en Debate, Personales, Políticas de enseñanza, Propuesta

Las charlas de laboratorio son espacios fermentales. En este caso, la del Laboratorio de Física del Cerp del Este generó una circulación de ideas que me llevaron a escribir este post. Hace un tiempo conversamos sobre los exámenes. De los que participábamos de la conversación, eramos coincidentes en que la instancia de la preparación, cuando se hace planificadamente, es una instancia que no sólo sirve para aprender el contenido a estudiar, sino que quien lo hace mejora en el autoconocimiento como aprendiz, y en la manera de planificar su estudio a largo plazo.

En la misma charla, analizábamos algunos comentarios de estudiantes de profesorado. Algunos se mostraban asustados porque en esta etapa era la primera vez en que se enfrentaban a un examen. “Es igual a un escrito” podemos decir para tranquilizar pero, en realidad, el examen tiene otros componentes donde se necesita cierta madurez como estudiante para hacer de esa instancia, una buena oportunidad de aprender.

En el reglamento de Secundaria de hoy, el examen es sinónimo de castigo: “Te fuiste a examen” es el castigo por no estudiar. Y eso de 1ro a 6to. Los parciales, que podrían ser una suerte de “examen de medio término“, no están cumpliendo la funciones de ayudar a autoorganizarse, y a autoconocerse como aprendiz. Un ejemplo ilustrativo, es que los parciales en Bachillerato son uno por día, durante dos semanas. De esa manera, se le indica indirectamente al estudiante (y asi lo perciben ellos) que se estudia una materia por día. Es decir, el tiempo dedicado al parcial es 1 (un) día de estudio. De esa manera, no se puede aprender a autoorganizarse, además de ser un mensaje equivocado en lo que refiere al tiempo necesario para lograr tener una visión general de lo aprendido en lo que va del curso.

En la literatura sobre evaluación, y de los fundamentos de los sucesivos cambios de planes que ha sufrido Secundaria podemos encontrar argumentos contra el examen y a favor. Para una lectura detenida, profunda y profesional, recomiendo leer el material elaborado por Gustavo Klein, que puede accederse desde aquí. La lectura específica sobre los exámenes es en la página 114. El material en su conjunto, es de las mejores obras sobre Didáctica de la Física del Uruguay.

Algunas “contras”

El estudiante no se esfuerza durante el año, porque sabe que su futuro se juega en la última instancia. De hecho, el plan 76 se incluyó la exoneración de algunas materias, y de los prácticos de Física, por ese motivo.
Puede conducir a aprendizajes memorísticos o repetitivos.

A favor:
La preparación implica un momento de síntesis de lo estudiado. Quien estudia seriamente para un examen, logra una imagen integral de la disciplina.
Ayuda a aprender a planificar el estudio a largo plazo

Una posible propuesta para Bachillerato, (para tratar de aprovechar los elementos a favor y minimizar los elementos problemáticos)

  • Debe basarse en reglamentos serios de instancias de examen. Hoy convivimos con la posibilidad de aprobar con el 25% de respuestas correctas (calificación 3 de 12 en la parte teórica) y la existencia de 5 periodos por año (feb-abril-julio-set-dic)
  • Aplicar exámenes finales en cursos semestrales, de manera de que no se pierda la intensidad de estudio. Los estudiantes comienzan con mucha energía los cursos, pero se va diluyendo con el tiempo, hasta que se reaviva cuando se acerca la instancia decisiva. En un curso semestral, (cuatrimestral en un año lectivo común) el entusiasmo inicial se “engancha” al esfuerzo por aprobar la instancia decisiva. En el caso de un curso anual, aparecen los “tiempos muertos”
  • Las buenas propuestas de exámenes son difíciles de hacer, por tanto, debería ser una simultánea para todo el país. De esa manera, se puede pensar con tiempo una buena propuesta de evaluación, que evite el aprendizaje repetitivo y puramente memorístico. Se podría encomendar a una comisión designada por las Inspecciones de Asignatura.
  • Con la existencia de las plataformas web (ANEP, Ceibal, etc) podría haber un banco de información suficiente para que los docentes pudieran ayudar a sus estudiantes en cualquier parte del país. Y para que los estudiantes puedan autogestionar su estudio, con foros virtuales de discusión con otros estudiantes del país. Una buena instancia para promover el estudio en red.
  • Una evaluación mediante exámenes no debería aplicarse a todas las materias del liceo. Algunas materias, por su propia naturaleza, la mejor evaluación no es mediante el examen escrito.
  • El examen “externo” genera otro tipo de vínculo entre el docente y el alumno. El “obstáculo” a vencer está fuera del aula cotidiana.
  • Se debe incluir en los cursos tiempo de reflexión (y aprendizaje) de como se debe preparar la instancia del examen.
Por último, ¿rendir examen final no sería una buena diferenciación entre los que simplemente quieren terminar el liceo y entre los que quieren seguir estudios terciarios? Es decir, que, independientemente de promover el curso, para seguir estudios terciarios, sea necesaria la instancia de examen (quizá un número limitado, 3 o 4 exámenes finales), y que cada Universidad decida que exámenes son los más adecuado para cada carrera?. En otros países con mejores índices educativos que el nuestro se hace, ¿Por qué no probamos?

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