¿Año cero tal vez?

Publicado: 6 agosto 2015 en Debate, Políticas de enseñanza

Sobre la condición (o no) de propedéuticos que tienen o deberían tener algunos cursos. Como muchas veces, una conversación (esta vez en un foro virtual) es la que prende la chispa para que pueda ordenar mis ideas por escrito. Gracias Guzmán.

La noticia original.

En estos dias ha salido a luz publica una idea de implantar un “Año Cero” para los alumnos que salen de la escuela pero que no están preparados para entrar el liceo. (Link a la noticia). Es una constatación empírica que un número importante de alumnos se inscriben en la Enseñanza Media (EM, -secundaria o UTU-) teniendo fuertes carencias tanto en lectoescritura, como en otras áreas. La lectoescritura quizá sea la que genera más alarma, puesto que es imprescindible para todas las demás asignturas a ser cursadas en EM.

Pero esa idea, asi como nació, murió. En la nota de hoy (link a la noticia) se lee que “La iniciativa no tuvo apoyo del Codicen en el entendido de que los subsistemas de ANEP, en este caso Primaria, tienen autonomía para establecer la certificación de culminación del ciclo y el subsistema siguiente, en este caso Secundaria, no puede volver a calificarlo en este sentido.”

La consejera Laura Motta indica que “La certificación de culminación del ciclo lo hace el subsistema correspondiente. La valoración que hace el subsistema siguiente tiene que ser siempre para apoyar al alumno a seguir adelante, no para calificar si está en condiciones para ingresar o no“. Por otro lado la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, señala en la nota de El Observador “que la propuesta es “un absurdo”, ya que “si un chico egresa de Primaria, egresa de Primaria y está apto para ingresar al liceo. Si no le va bien, lo ayudan los profesores

Las consideraciones de la Ministra, por un lado son obviedades (“si egresa de primaria, egresa de primaria“) y por otro lado argumentos de conversación informal (“está apto para ingresar al liceo”). Esto último NO ES ASÍ DE LINEAL en un sistema donde los objetivos de primaria no están coordinados con los de la EM. Es más, su propio subsecretario, conciente de ésto, propone como elemento urgente la creación de un marco curricular común de 3 a 14 años. No escucha ni a su compañero de cartera.

Las declaraciones de la Consejera, son preocupantes en otro sentido: dice que el subsistema siguiente (en este caso secundaria) no puede calificar si alguien esta en condiciones de ingresar o no. Pero observar si alguien está en condiciones de ingresar es una de las esencias principales de la evaluación diagnóstica. Es grave que se indique que un sistema no puede ejercer su derecho, casi diría su obligación, que es realizar una evaluación diagnostica de sus ingresantes.

No sé cual es el motivo de fondo de este frenazo a la propuesta. Pero sin dudas, es grave que de las declaraciones de las autoridades se refleje no entender que no es lo mismo la certificación de completar un ciclo que la aptitud para seguir en el siguiente, cuando como en estos casos, los objetivos del ciclo precedente no son propedéuticos al posterior. Eso es un error conceptual grave. No es un objetivo de primaria “preparar para el Liceo”. Entonces, no es automático que un niño que sale de la escuela esta preparado para seguir en el liceo. Tampoco formalmente el Bachillerato de secundaria es propedéutico para la Universidad (por lo menos, así lo expresan los motivos de los planes y programas), entonces la condicion de culminación del Liceo no es suficiente para el ingreso a las facultades. Aunque el deseo de los alumnos sea que lo fuese.

Profundizando en otro escenario similar: la interfaz secundaria/universidad

La Consejera Motta en el artículo expresa también que “Secundaria quedaría en una situación similar a la que podría quedar la Universidad de la República (Udelar) si no acepta a estudiantes egresados de educación media por considerar que no están preparados”. Pues eso, hoy ya es parte de la realidad. Independientemente de las normas administrativas vigentes.

La enseñanza media se plantea en la ley como obligatoria y la universitaria no lo es. Entonces, allí ya hay un salto que hace que para muchos de los estudiantes, la EM no sea propedéutica. Por tanto, se plantean varias posibilidades para que aquellos estudiantes que sí quieran seguir estudios terciarios, no sientan ese paso como un salto infranqueable,

1-Plantear en la EM trayectos propedéuticos y trayectos no propedéuticos. Que los estudiantes puedan elegir cual seguir. Para aquellos que eligen el trayecto propedéutico, el pasaje es automático.

2- Hacer un examen final (único para todo el país, con estándares preestablecidos) de interfaz entre secundaria y la universidad. Los que terminan la secundaria y quieren seguir en la universidad necesitan de esa acreditacion. Independientemente, todos pueden acreditar su paso por la EM.

3- Que la universidad genere un año cero, (un Ciclo Básico Común como en la UBA)

De mantener los argumentos y el razonamiento que hacen tanto Motta como Muñoz, entonces deviene es una gigantesca trampa al solitario. Una discusíon sin fin, donde unos se pasan las responsabildidades a otros, las autoridades y los cuerpos docentes encontramos fácilmente chivos expiatorios en el subsistema al que no pertenecemos, pero quienes “pagan el pato” son los alumnos y sus familias, a los que por un lado se les da el mensaje de “estás en condiciones de avanzar” cuando la realidad dice otra cosa muy distinta.

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