5º y 6º: Pre-univeristarios

Publicado: 14 mayo 2012 en Enseñanza de la Física, Políticas de enseñanza, Sobre mis cursos

Hace unos años, en 2007, era el profesor de Física de los tres 5º Biológicos matutinos del Liceo Departamental. Yo no estaba conforme con la forma en que se desarrollaban mis clases, y, entre otros factores, puse en tela de juicio el carácter propedéutico de esos cursos, es decir el carácter preparatorio para seguir estudios terciarios. 

Liceo Departamental de Maldonado. En este 2012 cumple 100 años.

Pensaba, en ese momento, que quizá mi intención de guiar el curso con proa hacia la universidad, no era lo que los alumnos pretendían. Ya yo había escuchado algunos discursos, que indicaban que no era un camino apropiado asumir que los estudiantes de bachillerato irían a la Universidad, que las estadísticas decían otras cosas. En ese contexto, pensaba yo en aquellos tiempos, con mis estudiantes hablaríamos idiomas disímiles, y difícilmente llegaramos a compartir significados. Se me ocurrió plantearles una pequeña encuesta, de tres preguntas, anónima. La primera era, en formato de opción múltiple, la siguiente:

¿Cree importante terminar el liceo?
– Sí, porque quiero seguir estudios terciarios (por ejemplo: en la universidad)
– Sí, porque necesito terminar el liceo para poder salir a trabajar
– Sí, me obligan mis padres
– No creo que sea importante terminar el liceo

Mi sorpresa no fue menor al encontrar que más del 70% de aquellos alumnos de 5º de un Liceo Publico del Interior querían seguir con los estudios terciarios. Pedí entonces ayuda a mis compañeros del Liceo: extendimos la encuesta a todo el Liceo y encontramos que el porcentaje total, trepaba al 81%, donde, entre los alumnos de 6º, los interesados en seguir estudios terciarios, casi llegaban al 90%. Inclusive, compañeros de otras localidades del interior, así también como de Montevideo, pusieron la encuesta, y obteníamos resultados muy parecidos.

Este año, 2012, volví a hacer la pregunta a mis alumnos de 5to B y 5º C. Los porcentajes fueron aun superiores que las del año 2007. La señal es inequivoca: los alumnos que entran a estos cursos, quieren seguir estudiando a nivel terciario. No se puede seguir “licuando” los contenidos, ni sostener ideas sobre las expectativas de los estudiantes que no se corresponden a la realidad. La Universidad, sobre todo, centra su actividad en el conocimiento. Lo enseña porque lo produce. Se aprende, porque en la Universidad se investiga. Entonces, ese afán de conocer, ese respeto al conocimiento, debemos inculcarlo también en nuestros cursos preuniversitarios.

Pensar los cursos de bachillerato en clave preuniversitaria, muchas veces se malentiende. Se plantea una falsa oposición, en términos de Vaz Ferreira, arguyendo que si las clases se centran en el conocimiento, no se centran en el estudiante. Pues bien: los buenos docentes saben, desde tiempos inmemoriales, que una buena enseñanza es con contenidos potentes y con la participación activa del estudiante en la construcción del conocimiento. No son incompatibles.

He encontrado otra cosa adicional: para muchos de mis estudiantes, cobran sentido algunas prácticas de enseñanza cuando se las vincula directamente con la vida universitaria. Son capaces de mirar (y entender) las clases de Walter Lewin (MIT – EEUU), leer, entender y explicar los “No me salen” de Ricardo Cabrera (UBA – Arg.). Y en esos ambientes se sienten cómodos. Y se proyectan.

Y para el final, un punto no menor. El discurso anti-propedéutico, se focaliza(¿ba?) en los alumnos con menos posibilidades económicas y culturales. “No les exijas, porque no pueden” Que la enseñanza de calidad, con el objetivo universitario, se restrinja a los que “pueden”, eso sí que es un acto de discriminación.

Y tú, que acabas de leer esto, ¿que opinas?…

comentarios
  1. Cristina Araújo dice:

    Estimadísimo colega: estoy en un todo de acuerdo con lo que planteas. El problema, según mi humilde entender, no está en el qué se enseña, sino en el cómo se enseña, es decir, en la tarea de los profesores, en entusiasmarse y entusiasmar, en contagiar la motivación propia (Lecciones del Maestro Ciruela). Creo que ahí está la clave.

    • aparrella dice:

      Hola Cris, que alegria saber que leiste el blog. Y que comentaste. Gracias a ti descubri a Ricardo Cabrera, y sin dudas que la pasion por lo que se enseña, por la materia y por la enseñanza, es imprescindible. No se puede contagiar lo que no se siente.
      La motivación por escribir ese post, es porque sigo escuchando voces que sostienen “para que enseñar tal o cual cosa, si total no lo van a necesitar”. Dicho explicita o implicitamente. Y a todo nivel. No solo entre docentes de secundaria.
      En el fondo, tener esa concepcion de lo que debe suceder dentro de una clase, es una manera de reducir a escombros la tarea de la escuela y del liceo, que debe girar en torno al conocimiento.
      Sigo manteniendo en la memoria los relatos de Mariana Maggio sobre la escuela rural de Paca, que tenian huertas y procesaban alimentos, pero los alumnos sostenían, porque estaban convencidos, porque la maestra estaba convencida, que alli lo que se producia, sobre todo, era conocimiento.
      Un gran abrazo

  2. Patricia dice:

    Hola Ale… de acuerdo contigo… más de una vez lo hemos discutido en el gabinete que cada vez la tendencia nos lleva a simplificar los contenidos y lo reacios que estamos a ello. Creo que (y sin desmerecer a nuestros colegas que trabajan en ciclo básico) falta una formación más concianzuda en llos primeros años para que luego en bachillerato se pueda contar con las herramientas para trabajar un tema a fondo. Hemos chocado con la carencia de herramientas matemáticas, de lenguaje que impiden la comprensión cabal y total. Y debería hacer también referencia a la incapacidad aparente de lols estudiantes de visitar a los libros. !Qué difícil es hacerles entender que pueden comprender mejor si tienen un conocimiento previo!!! La exigencia lleva de la mano a la excelencia, quién quiere la mediocridad?

  3. Profe Pablov dice:

    Si es bien interesante eso de que “lo que afirman las encuestas” según algunos pseudoinformes o noticieros te dejan a veces con la sensación de que ya está todo dicho y que no hay que investigar más, como si realmente alguien del gobierno se pusiera a realizar encuestas en la salida de los liceos. Y en definitiva, lo que miran es porcentajes de aprobación o deserción de los cursos que nada tienen que ver muchas veces con las aspiraciones de nuestros estudiantes. Pero claro, es más fácil decir, “dejan porque no les interesa seguir estudios terciarios”…
    Cuando uno se pone en el papel de docente-investigador, comienza a encontrarse con una realidad diferente a la impuesta ante nuestros ojos (al mejor estilo matrix), y descubre que los alumnos aspiran a mucho más de lo que se dice en la interna ovejuna educativa…
    Muy buen aporte, estas investigaciones son las que deberían publicarse y difundirse más, gracias por compartir y alivianar la sensación de incomodidad que los docentes más optimistas (por lo menos) tenemos… Abrazo

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